miércoles, 26 de noviembre de 2014

Negros del plan



Análisis
La cumbia villera. Reflejo de la realidad social y recuperación de la memoria histórica


“Frente a la cultura del instante está la solidez de un pensamiento humanista; frente a la ausencia de vínculos, el compromiso con los ideales. Es necesario superar el pensamiento débil con argumentos e ilusiones lo suficientemente atractivos para el hombre como para que eleven su dignidad y sus pretensiones.” Enrique  Rojas, El hombre Light




La cumbia villera es una manifestación musical que surge como expresión de la villa miseria. No se remite al ocio y la diversión, sino también a una manifestación de realidades, deseos, injusticias y maneras de autopercibirse. La necesidad de escucharse y de ser escuchados
También denominada como cumbia testimonial (si bien no hay una definición concreta, la expresión es utilizada a menudo como descripción de la cumbia villera que narra situaciones que pasaron en la vida real a través de sus letras.)
Es decir, no toda la cumbia villera es testimonial, pero sí toda la cumbia testimonial es cumbia villera. Hay tres claves a la hora de reflexionar sobre la trascendencia de este subgénero:
-           Constituye un pilar fundamental a la hora de analizar y reconstruir la realidad histórica-socio-cultural en la que se desarrolló el período neoliberal en Argentina y su explosión con la crisis del 2001
-           Expone  casos de abuso de poder policial, su visibilización en los medios de comunicación y el empoderamiento de las herramientas artísticas para denunciar, a nivel social, estos atentados contra los Derechos Humanos
-           Explica los procesos de transformación social y el rol de los formadores de opinión pública a la hora de utilizar estereotipos que estigmatizan.

El término “Villa miseria” hace referencia a asentamientos precarios producto de migraciones internas luego del período histórico conocido como “década infame”.
Hay una diferencia estética y temática entre las bandas referentes del género en los 90 y las bandas referentes a fines de esta década y principios de los 2000.
Cuando la crisis social empezaba a hacerse sentir, los límites entre las clases sociales comenzaron a ser difusos, los casos de corrupción gubernamental cobraban relevancia gracias a su televisación, el malestar popular encontró en la música una vía propicia de manifestación. 


Debe también entenderse el valor de los medios de comunicaciones como formadores de sentido, se asocian generalmente a los prosumidores (productores y consumidores) de este subgénero, con la delincuencia. Es así como durante el período pre crisis y también durante la crisis misma se observan casos de violencia institucional y policía corrupta.
Si bien algunas letras poseían características que podrían ser tildadas de groseras, no se debe perder de foco que –más allá del gusto o disgusto estético que pueden generar- están denunciando irregularidades en el funcionamiento de los aparatos estatales.
El Estado toma cartas en el asunto, pero en lugar de atender a las necesidades planteadas en las letras, se enfoca en la regulación de éstas. Es a través la regulación del COMFER “Pautas de evaluación para los contenidos de la cumbia villera”



A lo largo de las letras de los diferentes grupos se puede dar cuenta de:
En primer lugar – y que también se manifestará en otras canciones- el odio racial entre estratos sociales que desencadena en la palabra “negro”. Así como en otros países se han observado conductas similares, por ejemplo, el término “nigger” en Estados Unidos para referirse a la población de los barrios carenciados (denominados guettos en ése país tal como acá se denomina villa a los asentamientos precarios)
En segundo lugar se hace referencia a la implementación de planes sociales, debido a la escasez de trabajo (denominado, simplemente, “plan”)
 -En tercer lugar una pertenencia a la fé cristiana- católica con la que los hacedores de cumbia y sus consumidores se sienten identificados: “soy de los que gastan el asfalto cuando caminan para lujan”
-También se habla del rol de la policía y los casos de gatillo fácil. Se recuerda a los casos de maldita policía. No existía, más bien, no se implementaba un protocolo que indicara en qué situaciones era necesario el uso de las armas de fuego
- Habla, también, del mal tratamiento mediático que se les da a los hechos delictivos que terminan con la muerte de las personas que cometen ilícito, donde, muchas veces, no hubiese sido necesario llegar a disparar balas de fuego.
Y, también, de un sistema de salud que excluye a los que no tienen dinero para el tratamiento de enfermedades. Un sistema de salud pensado para la enfermedad y no, como lo define la OMS (Organización Mundial de la salud) “un estado de completo bienestar físico, mental y social”.



Perfil
Cumbia villera




Muchas de las expresiones musicales populares en América Latina encuentran sus raíces en los ascendientes africanos que fueron esclavizados y traídos a la recientemente “descubierta” América a fines del siglo XVI. Una de esas expresiones es lo que se puede denominar como “cumbia”.
La cumbia, como amalgama de varias culturas oprimidas, encuentra su arraigo en Colombia, y las características sonoras responden a instrumentos propios de este país como la gaita o la flauta de caña. Pero también denota una hibridación con trajes típicos españoles y con movimientos corporales de las danzas rituales africanas.
La misma palabra cumbia proviene de la expresión “cumbé”  es y sigue siendo una danza propia de Guinea. Así como el tango (cuyas raíces aún siguen siendo discutidas y causan controversia) es un híbrido entre música francesa y africana, que se afianzó y popularizó en el territorio rioplatense; la cumbia pasa a ser parte intrínseca de la cultura argentina en su expresión más federal, superando incluso al mismo folklore tradicional, que en un punto se tornó obsoleto al momento de las identificaciones con el público juvenil.
Muchos años pasaron en donde la cumbia fue reinventada y adaptada de acuerdo a criterios de comercialización y a estéticas que fueron variando con los años y se atravesaron con expresiones populares, del lunfardo.

 
De letras como “Te daré mi amor eterno” a “Cumbia chapa, y meta guacha
Fuiira concheto, agáchate que te la m#%$”, transcurrieron años, procesos, expresiones, la caída del bloque socialista nivel mundial, una reforma constitucional a nivel nacional y un deterioro social, político y cultural en donde las ideas carecían de poder y el poder carecía de ideas.
Coincidente con el cambio de milenio, la crisis en Argentina se encontró con una juventud apolítica, una sociedad light y la multiplicación de villas miseria. Al igual que sucedió con el punk de Inglaterra después de la crisis del país anglosajón, el rock psicodélico como manifestación a los ataques bélicos fomentados desde Estados Unidos, y el grunge como desilusión de los valores de la sociedad conservadora; todos subgéneros de un género principal, el rock and roll, la cumbia villera implica es disruptiva en cuanto a estética sonora y alcance a los sectores populares y a los desclasados.
Paradójicamente, aquella cumbia de raíces esclavas, aquella “música de negros” mutó a través de los años para reafirmarse como “música de negros” auto percibida y quizás uno de los pilares fundamentales a la hora de pensar en los procesos políticos de un país sudamericano


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