Una vez conoció a alguien que no era como otros. Ya saben,
de esos que no se rehúsan a creer que los anillos ocultan historias y las cucarachas piensan.
No era como otros, nunca escuchaba sus canciones favoritas
más de dos veces para no romper el aura. Ella no entendía muy bien qué era
exactamente el aura, pero sonaba bastante acertado
Un día le explicó que los dientes estaban hechos para contar
y los dedos para morder, pero le pidió que lo mantuviera en secreto.
También le contó que las sandías y el vino se mezclaban y lo
único que se prohibía era lo que daba miedito.
Pero una vez salió
tanto de sí mismo que se volvió como otros y, para ella, se convirtió en un
cuerpo andante similar al de los que
existen pero no viven y afirman que los anillos son simple metal y las
cucarachas carecen de pensamiento.
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